30/12/08

Mandato silencio

Tengo al voz trepando a uñas por la garganta y eso que le he ordenado que se calle. Ella no entiende de fechas ni de de respetos institucionales. Tengo la voz empujando y abriéndose hueco ente los molares. Me reprocha la inercia, los constantes despistes y que la lleve de paseo a no se qué lugares. Tengo la voz gritando para que pare. Yo os juro, que le he ordenado que se calle.

(Lleno I)

Feliz año…

29/12/08

CreceRes

Queriendo acercarme a ti
me he matado un poco por dentro
Queriendo estar cerca de ti
hay una parte de mí
que ya no la siento
No sabría decirte cual
yo ya no recuerdo
Tú sabrías decirme cual
Habrá que ver si te encuentro

(…)

Completándose I

Lunas de sobra

Y ahora no tengo sueño
Ahora ya sin tiempo
y lejos de todo
me comía el mundo
Ahora ya no me duele el cuerpo
no me pesa el letargo
y me siento lucido
Ahora te diría…
ahora buscaría…
ahora apremiando el tiempo
Queriendo ser el de mañana
no me di cuenta cuando salté del mundo
Ahora sólo leo relatos cortos
que cuando vuelva a abrir el libro
ya no recordaré
Ahora sólo engullo
no me da tiempo a saborear bien
Ahoras sin mañanas
invocando el sueño
sin saberlo hacer

(Por completar I)

26/12/08

Como mirar al mar

Sabes cuando a veces me lleno
me saturo de mi mismo
y a vueltas con mi cabeza
Lo sabes cuando perdonas mi cara
de pedir perdón
Y te pones delante
mis tropiezos, mis mentiras
y me entretengo con tus mechones
tintineando entre tu pecho
me inunda la bobería
y es como mirar al mar
Me filtro entre tus huecos
repasando tus caricias
sin que pidas casi nada
sin culparme por no hablar
Y resurjo de cenizas
aún faltándome palabras
virtuoso al expresar
Camino abierto

(Incompletos I)

14/12/08

Recreos

Del mundo a mi y de mi al mundo
En comparativa
miles de textos ya editados
Orgullo
congraciación
solidaridad
empatía
¿Qué podremos hacer un día con todo esto?
Tanta ausencia, tanto anhelo, tanta fuga
Cuando no tengamos para comer
¿Cuál será el valor de estar vivo?

11/12/08

Tenía que decirlo

Tanto tiempo juntos
y nunca estamos a solas
Hoy me decido a observarte
para crear distancias
Yo sosteniéndote
tu echando humo
Tu quemando mierda
yo chupando de ti
¿Por qué me duele la garganta?
¿Por qué…? ¿Por qué…?
Yo sosteniéndote
y tu echando humo
Tu quemando mierda
y yo chupando de ti
Será algún tipo de amor extraño
al que no le encuentro el punto
Tu matándome de a poco
Y yo escribiendo de ti
Porqués, porqués
porqués

9/12/08

Inocencia termiqueña

Cuando yo era pequeño vivía en un pequeño pueblo de trabajadores de una gran hidroeléctrica. Cuando venía de jugar y aún no había desfogado bastante solía subir un par de escalones de la escalera que conducía hasta mi casa y lanzaba el balón sobre el tejado para comprobar si mi intuición era lo bastante poderosa como para acertar por donde iba a caer y atajarlo antes de que tocase el suelo.

Si por cosas de la fortuna el balón quedaba encanado por culpa de alguna teja rota y los palos y las piedras no bastaban, sólo tenía que buscar a algún vecino para que acudiera con una de esas largas escaleras de mano que rondaban por el pueblo para que subiera y lo bajara entre reniegos. Aún no se si les divertía más subir tan alto o reñirnos después. Mientras acataba esas solemnes palabras de persona-mayor con la cabeza gacha como correspondía miraba de reojo hacia arriba y pensaba ¡Coño, sólo son tejas!

En las noches de verano después del toque de queda materno, si aún escuchaba gritos de diversión desde el final de la calle y la puerta ya dormía con la llave echada, abría con sigilo la ventana de la cocina, me encaramaba a la reja de la despensa y saltaba sobre la escalera que conducía al rellano después de rebotar en la repisa de la baranda. Antes de perderme corriendo en la noche y con la adrenalina disparada lanzaba una furiosa mirada hacia atrás y pensaba ¡Mierda, sólo son puertas!

El pueblo estaba lleno de frutales que al finalizar la primavera nos ofrecía albaricoques, nísperos, moras, ciruelas,… Después de comer solía trepar a ellos y tras acomodarme entre las mejores ramas me llenaba la panza sin ninguna prisa y sin ni siquiera alargar los brazos. De vez en cuando pasaba por debajo algún vecino-mayor que tardaba poco en recordarnos que los árboles eran de la empresa y que si los jefes me veían ahí subido despedirían a mi padre del trabajo. Sopesaba sus palabras y después de calificarlas como gran tontería seguía hartándome de sabrosa fruta fresca hasta que el cambio de estación pelaba las ramas. Pensaba ¡Ostias, sólo son empresas!

Pero tenían razón. No eran míos los árboles, ni la fruta, ni el monte, ni mi casa. Lo descubrí años mas tarde cuando volví por allí después de conseguir mi primer coche. Ya no encontré la escalera–puente que salvaba el desnivel de un piso desde mi calle a mi rellano que estaba aposentado sobre lo alto de las casas que daban a la calle de abajo. Me quede mirando paralizado al borde del estropicio que alguna máquina pesada había ocasionado con la idea de que ningún muerto de hambre ocupara esas casas ya abandonas. Ya ni siquiera quedaba en el pueblo algún vecino al que poder acudir para que me prestara alguna de esas largas escaleras de mano para salvar la distancia y comprobar si mi puerta era ahora tan sólo una puerta. Dentro de poco aquellas tejas tampoco estarían ahí.

Ni siquiera Manolo, que resistió estoico pintando su blanca fachada de azul Marruecos y colgando sábanas rotuladas desde su balcón para defender su derecho de pertenencia sobre su sueldo en especias logró ablandar el corazón de la empresa. La casa azul se quedó sin fachadas bancas sobre las que resaltar para después pasar a ser un montón de escombros más y a Manolo, lo “trasladaron” afuera. Creo que fue la primera vez que pensé “¡Joder, cuidado con las empresas!”

6/12/08

un momento existencial

Mientras tanto
paso inadvertido
piso blando y compruebo
que donde atestiguo mi paso
queda una marca
agadezco esa marca
que tatuas en mi mente
que no miente
alecciona
esa rafaga de inquietud
inunda la inmundicia
mueve olas en un rio seco
moja el alma
logra que alguien sienta
una añoranza a la existencia

mientras tanto
logro cumplir años
mirar atrás
no sentir una perdida
no sentir que todo esta hecho
que todo esta por hacer
ojala sea así siempre
y leo
y escucho
regenero
me permito descifrar un interes
me limito a descartarlo
elegir cuanto puedo
¿hueles mi posteridad?
dulce aroma a licor humano

Mientras tantos
esperan a la dama
¿tu que haces?

4/12/08

Hipotéticas vanalidades

Anidan los rizos sobre el tic-tac de tu vientre
¿En la cola del paro?
Camisas de fuerza se estrellan contra muros
vertido de crudo en las costas de tu alma
miles de críos se van a pegar tiros

Azul o rojo según la solapa
copas de plata y botellas de vino
Desde abajo se escuchan los gritos
no sé si son de tu parto
o el embargo del vecino

Barbas mojadas

1/12/08

Entrelazando

Me paso la vida leyendo, interpretando, comprendiendo, evaluando, analizando, categorizando, asimilando, comprobando, sintiendo, experimentando. Tratando de crear un suelo firme para que nos de confianza para sentarnos a un rato a descansar del mundo.

Y heme aquí dudando…

De presentes recién firmados y futuros aleatorios que apenas dependerán del vuelo de una mariposa miles de kilómetros de distancia. Apenas sin tiempo para replantear el pasado.

Vendido, descorazado, entristecido, sumiso, arrodillado, hiperquinésico de emociones entrelazadas que sólo son necesarias de insinuar para que sean comprendidas dentro de este “inmenso agujero negro” que es tu pupila.

Sólo te pido que dejes los ojos abiertos durante un rato. Como si me conocieras, que me comprendes. Sin cuestiones. Mi mirada se cansará sola de expresar de dónde venimos y a dónde vamos albergada por el “inmenso agujero negro” que supone tu pupila. Conseguirá por fin estar donde siempre quiso ser, sin importar que cuando hable sólo me escuche temblando.

Auto-mutuamente hipnotizado y sufriendo del placer de tanta sinceridad.

Y desde lo más hondo de este “inmenso agujero negro” en que se convirtió mi pupila, cámbiame sin brusquedad los ojos por un gesto que será suficiente impulso para caminar refrendado y con las mejillas orgullosas hasta que nos volvamos a ver.

No me importará si mientes, al menos hoy.